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Día de paracaidismo en la Sierra de Guadarrama

Día de paracaidismo en la Sierra de Guadarrama

By Alberto Cativiela

Hoy el despertador sonó temprano, pero la emoción ya había tomado el control antes de que saliéramos de casa. El destino: la Sierra de Guadarrama, a poco más de una hora de Madrid, un lugar conocido por sus paisajes espectaculares y, para nosotros, la oportunidad perfecta para un día de paracaidismo inolvidable. Llegamos al aeródromo con el sol recién saliendo, pintando el cielo con tonos naranjas y rosados que hacían más mágica la experiencia que estaba por venir.

Tras una breve charla técnica con los instructores, nos colocamos el equipo: arneses ajustados, cascos en su sitio y nervios controlados… al menos hasta que subimos al avión. La ascensión fue rápida pero nos dio tiempo para admirar desde las alturas los picos de la sierra, cubiertos de verde y salpicados de pueblos pequeños. El momento llegó: la puerta del avión se abrió, y el rugido del viento llenó la cabina. Uno a uno, fuimos lanzándonos, sintiendo el vértigo inicial transformarse en pura adrenalina mientras el mundo parecía detenerse en el aire.

La caída libre duró unos segundos que se sintieron eternos y, al mismo tiempo, fugaces. La apertura del paracaídas marcó el inicio de una segunda fase: un vuelo tranquilo, casi meditativo, donde pudimos apreciar la belleza de la sierra como nunca antes. Al aterrizar, entre risas y abrazos, la sensación era unánime: habíamos tocado el cielo, pero lo mejor fue hacerlo juntos. La Sierra de Guadarrama nos regaló algo más que un salto; nos dejó una experiencia para recordar toda la vida.

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